Birdman: la popularidad es la prima puta del prestigio


febrero 13, 2015

Alejandro Gonzáles Iñarritu (Babel, 2006; Amores Perros, 2000) ha demostrado ser uno de los cineastas contemporáneos más inteligentes y con Birdman no solo logra la que podría ser la mejor película de su carrera sino que se cuestiona (y obliga al espectador a cuestionarse) cada concepto que constituye la industria del cine. Esa es una cinta divertida, inteligente y con tantas capas que será tema de conversación por años y años.

Lo primero que hay que notar sobre la cinta es la cinematografía, a cargo de Emmanuel Lubezki (Gravity, 2013), que genera la ilusión de que la película ocurre casi en su totalidad en una sola toma, nadie mejor que Lubezki para lograr esta compleja empresa pues entre sus créditos hay constantes colaboraciones con Alfonso Cuarón, famoso por su predilección por esos extensos planos secuencia. Esta técnica, acompañada por una banda sonora trepidante, casi totalmente compuesta por una furiosa batería interpretando jazz (Antonio Sanchez), le da a Birdman un sentido de urgencia, impredictibilidad y realismo que funciona perfecto con la historia quirurgicamente escrita que habla sobre un hombre en batalla consigo mismo.

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Birdman es Riggan Thomson (Michael Keaton) un actor en el ocaso de su carrera que se hizo famoso 20 años atrás por interpretar en la pantalla grande al super héroe que le da nombre a la cinta. Enfrentándose a un mundo muy diferente al que lo vio convertirse en estrella, Riggan lucha por recobrar algo de esa fama perdida escribiendo, dirigiendo y protagonizando una adaptación de De qué hablamos cuando hablamos de amor (Raymond Carver, 1981). Todo parece estar en contra de Thomson, los medios, la crítica, su desmoronada familia, incluso su recién llegado actor secundario Mike Shinner (Un excelente Edward Norton); pero su peor enemigo es él mismo, su megalomanía encarnada en la voz del personaje Birdman y que se traduce en pantalla en la ilusión de un poder tan tangible para el actor que siente ser capaz de mover objetos con la mente… o volar.

Y no es gratuito que sea Michael Keaton quien protagoniza, la historia, en su superficialidad, es un calco de la vida de Keaton quien fue una estrella 20 años atrás interpretando a Batman en las películas de Tim Burton. E Iñarritu no lo oculta, haciendo incluso referencias a George Clooney, quien adoptaría el rol del caballero de la noche tras la partida del actor. Este y otros guiños a la cultura pop están plantados en el guión de manera que no distraen sino que dotan de realismo mágico a la historia.

Una de las tantas capas de la película es una crítica a los blockbusters de super héroes, a las producciones llenas de efectos especiales pero ante todo a la diferencia entre ser actor y se celebridad.

Jeremy Renner. El fue nominado. Es el tipo de Hurt Locker. Es un Avenger. ¡Mierda! ¿También a él le pusieron una capa?
-Riggan

Por supuesto las actuaciones son impecables, el artilugio de hacer que la acción ocurra en aparentemente una sola toma es ya bastante exigente para los actores que tuvieron que aprender hasta 15 páginas de diálogo a la vez, pero Iñarritu logra actuaciones de primera categoría de un reparto estelar que incluye a Naomi Watts (Lesley), Zach Galifianakis (Jake) y Emma Stone (Sam) quien comparte una química palpable  en pantalla con el ya mencionado Edward Norton. No sería sorprendente ver a Keaton ganar el premio de la academia (dejando a Val Kilmer como el único actor que ha interpreato a Batman en la pantalla grande sin un Óscar).

Esta reseña no podría estar completa sin mencionar el discurso sobre la crítica en la película. No solo hay un monólogo fascinante sobre la labor del crítico en la que se le tacha de superficial, banal y engreida; sino que se cuestiona sobre el impacto de las redes sociales en los medios (350.000 vistas en youtube, eso es poder), la integridad del artista frente al deseo del cosumidor por forma sobre sustancia y sobre cómo la fama es importante por el simple hecho de ser fama, no por ser el cúlmen de una carrera dedicada al arte. Como dice Mike Shiner: “La popularidad es la prima puta del prestigio”, una frase que, obviamente, Riggan no entiende.

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Birdman es un castillo de naipes a punto de caer, cada personaje está roto, cada uno necesita de los demás para mantenerse en pie y en la base de todos está Riggan, cuyo egocentrismo lo hace vulnerable, depende tanto del éxito de la obra de teatro (un símil de su vida misma) que a medida que la siente fracasar descubre que él mismo ha fracaso, se enfrenta a su pasado, a sus carencias y a esa voz de Birdman que se esfuerza por hacerle olvidar todo aspecto de su vida, excepto su rostro público, su fama. En un momento Riggan se dice a si mismo: No existo y uno entiende que se ha convencido tanto de ser una estrella, que ahora que su popularidad se ha extinguido, el mismo se ha difuminado. No es nadie más que la idea que se ha construido de si mismo y cuando el mundo lo convence de que esa idea no es más que un poster pegado en la pared, no le queda más que admitir que hace años que dejó de existir.

El subtítulo de Birdman es “La inesperada virtud de la ignorancia”, una frase que habla de la inocencia del protagonista que a veces parece ahogarse en la complejidad de Broadway en contraste al glamour de Hollywood, pero también se refiere a un hombre que está tan absorto en un único aspecto de su vida que ignora por completo el mundo que lo rodea, incluso cuando este se está derrumbando; pero que por eso mismo puede salir triunfante, es la victoria de un hombre que cuando toca fondo, solo le queda subir.

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En Conclusión

Birdman es nostálgica, divertida, cruda, frenética. Es una de las películas más complejas e inteligentes que he visto ultimamente y está llamada a ser un clásico. No es densa pero le dejará pensando, le hará sonreir a veces y le hará estremecerse también. Iñarritu ha logrado enfrentar a Michael Keaton y a Edward Norton con ellos mismos (Norton es famoso por ser un actor con el que es dificil trabajar, tal cual como su personaje) y en ese proceso logra una historia que se siente honesta y que confronta al espectador no solo con la película, sino con todo lo que representa como parte de una industria que cada vez se preocupa menos por el arte. Birdman no es una historia solamente sobre el ocaso de un actor, sino sobre el ocaso del séptimo arte.

¿Y aún así obtuviste todo lo que quisiste de esta vida?
Si.
¿Y que quisiste?
Poderme llamar amado, sentirme amado en la tierra

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