Bond, Jane Bond


julio 31, 2013

Hace un tiempo, en conmemoración del estreno de Skyfall (2012), la última película de James Bond, el portal TimeOut London encargó a infogr8 una infografía sobre la percepción de los londinenses hacía el futuro del espía más famoso del mundo. La pieza, basada en datos recopilados por el portal indicó, entre otras cosas que el actor preferido para encarnar al 007 en su próxima generación es Idris Elba, superando por poco margen a Michael Fassbender y Tom Hardy. Esta pequeña encuesta generó un debate efervescente en mi círculo de amigos, aparentemente la idea de un James Bond de color es un tabú. Esto me puso a pensar, ¿y que tal una Jane Bond?

James Bond es el seductor por excelencia, un espía encantador que utiliza su sexualidad para lograr sus objetivos, ¿está lista la sociedad para darle ese poder a una mujer en la pantalla grande?

El cine es un medio predominantemente masculino, esto en gran medida se debe a la perpetuación de estereotipos y clichés machistas. La mujer en el cine suele ser  objeto de deseo, doncella en peligro, o medio para la interacción de otros personajes. Rara vez logra la mujer tener un papel que no la convierta en objeto de manera que intentos por dotar de poder a la figura femenina terminan siendo caricaturas en las que se masculiniza lo femenino. Ejemplos de esto hay por montones, recientemente en la película de Pixar: Brave (Mark AndrewsBrenda Chapman2012) dónde la protagonista empieza enfrentándose a una sociedad machista pero termina cediendo a los estereotipos femeninos que le inculca su sociedad. O la fatal Sucker Punch (Zack Snyder, 2011) una película que intenta crear un elenco de mujeres fuertes pero termina sometiendo a sus protagonistas a esclavitud sexual, fetichismo y maltrato psicólogico y físico.

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Y es que el negocio del cine en Hollywood es manejado por hombres y es difícil para alguien inmerso en la sociedad machista del espectáculo entender las dinámicas femeninas, la necesidad de mostrar una figura libre de prejuicios. La periodista norteamericana Megan Kamerick  hace eco de este problema afirmando que esencial que las mujeres sean representadas por mujeres en los medios de comunicación, esto aplica también para el mundo del cine y la televisión. Algunos de los mejores personajes femeninos del cine han sido escritos por mujeres, solo por citar un par de ejemplos invocaré a Charlotte la protagonista de Perdidos en Tokio (2003), de Sofia Copolla y a Hermione Granger, de la saga de J. K. Rowling Harry Potter.

De manera que no es que el cine carezca de modelos femeninos positivos, aunque aún falta bastante para que veamos a una Jane Bond si hay películas que podrías mostrarle a tus hijos sin temor a llenar su cabeza de estereotipos negativos. El mejor ejemplo quizá sea El Mago de Oz (The Wizard of Oz, 1939), una película en la que no solo los personajes principales son mujeres, sino que presenta la historia de Dorothy convirtiéndose en líder, asumiendo su destino sin esperar a que le sea impuesto. Sobre esto Collin Stokes, director de comunicaciones de Citizen Schools, hace una fabulosa comparación entre Dorothy y la Princesa Leia, una figura comúnmente asociada con el poder de la mujer. Según Stokes Leia es una gran mujer, pero su rol se limita a ser la heredera de un gran poder y a ser la encargada de darle una medalla a los héroes al final de la cinta. Dorothy por otro lado es una mujer común y corriente que debe crecer para lograr sus objetivos, ella obtiene su fuerza, no le es otorgada.

El impacto de estos roles femeninos en los niños es tratado a fondo por el autor en una charla que no tiene pierde. La dejo a continuación para aquellos que quieran verla.

El test de Bechdel

A mediados de los ochentas, la autora norteamericana Alison Bechdel publicó una tira cómica llamada The Rule en el cómic DTWOF , en ella propone tres reglas para identificar si una película representa adecuadamente a la mujer. Estas reglas han pasado conocerse como El Test de Bechdel y es una forma fabulosa de entender si una película es machista o no. Las reglas son las siguientes:

  1. En la película salen al menos dos personajes femeninos.
  2. Dichos personajes deben hablarse la una a la otra en algún momento.
  3. Dicha conversación debe tratar sobre algo que no sea un hombre (no limitado a relaciones románticas, por ejemplo dos hermanas hablando de su padre no pasa el test).

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El test refleja una ideología que debería estar presente en cada producción cinematográfica y más importante aún, en el criterio de cada cinéfilo a la hora de acercarse a una película nueva. El mundo puede no estar listo para Jane Bond, pero si queremos que algún día lo esté es necesario empezar por que el espectador demande igualdad de género en el séptimo arte, después de todo Hollywood es un negocio y los productores le darán al público lo que el público exija. Mi invitación es a pedir igualdad.

Time Out Film Debate 2012

 

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