El Gran Hotel Budapest


Julio 30, 2014

La octava película del director estadounidense Wes Anderson cumple con juicio de libro de texto con cada uno de los tropos que lo han convertido en un autor de culto y aunque podría pensarse que a estas alturas la fórmula ya podría resultar cansina y saturada la realidad es que en El Gran Hotel Budapest no solo logra una película fresca, divertida y emocionante; sino que crea la que podría ser su obra maestra.

Quienes han seguido la carrera del director de películas como Moonrise Kingdom (2012), El fantástico Sr. Zorro (Fantastic Mr. Fox, 2009) ó Los Excéntricos Tenembaum (The Royal Tenenbaums, 2001); conocerán los tropos que definen al director de Houston, Texas: encuadres perfectamente simétricos, narrativa dividida en capítulos, familias disfuncionales, decorados meticulosos, colores vibrantes, repartos asombrosos. Todos y cada uno de ellos están presentes en esta cinta.

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Si uno hiciera un análisis superficial de la obra del director podría pensar que la forma impera sobre la sustancia, pero ese no es el caso, por lo menos no en esta película, el guión (escrito por Anderson como de costumbre y basado en los  relatos de Stefan Zweig) está lleno de humor, suspenso, drama y toda una trama que incluye misterio, romance y hasta un escape de una prisión.

La película nos cuenta la historia de M. Gustave (Ralph Fiennes), el concierge del lujoso hotel que le da título a la cinta y su botones y eventualmente amigo Zero (Tony Revolori y F. Murray Abraham). La narrativa nos lleva a través de tres periodos históricos empezando en la contemporánea (y ficticia) nación de Zubrowka, viajando a 1985 dónde el autor del libro que sirve de narración nos cuenta como conoció esta historia durante su juventud en 1968 y finalmente a 1932 dónde los hechos ocurren. Esta estructura de matrioska está bellamente representada por el cambio de formato cinematográfico, empezando por un aspecto de 2.35:1, pasando a uno de 1.85 y terminando con uno de 1.33, típico en los comienzos de la historia del cine.

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Pero no es solo el aspecto técnico el que crea el efecto de zambullirse en el interior de un recuerdo sino esa capacidad de Wes Anderson de crear un ambiente que es al mismo tiempo nuevo y nostálgico. Entre más se viaja al pasado más estilizado, más colorido es el mundo. De la misma forma que uno tiende a adornar sus recuerdos a medida que pasa el tiempo, el mundo parece más romántico en el pasado de la película.

Pero hablemos de la historia. Tras la muerte Madame D. (interpretada por una casi irreconocible Tilda Swinton) una inquilina frecuente del Gran Hotel Budapest, Gustave es nombrado como único heredero de una invaluable pintura muy a pesar del hijo de la difunta D’mitri Desgoffe-und-Taxis (Adrien Brody). La desaparición de la obra acompañada de misteriosos detalles alrededor de lo que parece ser un asesinato envuelven a nuestros protagonistas en una conspiración que los llevará a ser prófugos de la justicia mientras la guerra se cierne a su alrededor.

Entre los personajes implicados están el abogado de la familia Desgoffe und TaxisDeputy Kovacs (Jeff Goldblum); el matón personal de D’mitri, Joplin (Willem Dafoe); la novia de Zero, Agatha (Saoirse Ronan); el oficial de policía,  Inspector Henckels (Edward Norton); el mayordomo (obviamente) de Madame D, Serge X. (Mathieu Amalric) y un sinnúmero de personajes más que pueblan un universo al mismo tiempo fantástico y familiar. Y es que el reparto de esta película es asombroso, no solo regresan actores fetiche de Anderson como Bill Murray (Monsieur Ivan), Jason Shwartzman (Monsieur Jean) y Owen Wilson (Monsieur Chuck), sino que cada segundo está uno expuesto a encontrarse con actores de gran talla en papeles secundarios. Si la lista mencionada no es un indicativo suficiente basta con agregar que del reparto completo incluye 4 ganadores y 11 nominados al premio Oscar (dato curioso: no todos fueron nominados por su actuación, invito al lector a descubrir quienes son).

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Pero el papel estelar es de Ralph Fiennes que logra un M. Gustave fascinante en la que puede ser su mejor actuación (y no estoy olvidando su papel en La Lista de Schindler). Gustave es un personaje de contrastes, extremadamente pulcro pero capaz de proferir las más vulgares groserías, meticuloso y profesional pero con la costumbre de acostarse con las inquilinas del hotel, descarado pero con corazón. Es imposible no sentir cariño por el personaje a pesar de su desfachatez. El joven actor debutante Tony Revolori también es excelente como Zero Mustafa, su química con Fiennes es palpable y su personaje resulta tan honesto que conmueve.

Como siempre la dirección de arte es impecable, es difícil ver esta película sin entender porqué el cine ha sido llamado séptimo arte. El uso de miniaturas, los colores vibrantes, los encuadres y los planos carentes de movimiento y ángulos hacen que a uno le parezca estar viendo una ilustración. El movimiento de la cámara es apenas suficiente y le da un aire de fantasía a las imágenes. Es como ver un álbum fotográfico de de pronto cobra vida. Es fascinante ver como Anderson logra con tan limitado arsenal de movimiento escenas de acción y de suspenso valiéndose exclusivamente de la iluminación, la edición y la música (¡La música!). De especial mención es la escena del museo, que no voy a describir en detalle para no arruinar la experiencia, pero que está construida con tanto detalle que es imposible no sentir la tensión del momento.

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Para los fanáticos del director hay cantidad de detalles ocultos, desde los sutiles como el logo del Zig Zig que recuerda al mismo tiempo al de Steve Zissou y al de los SS ó el símbolo que luce el Inspector Henkels que no es otra más que la cara de Mr. Fox; hasta los obvios como la aparición de actores instrumentales en otras películas de Anderson durante la secuencia de La Sociedad de las Llaves Cruzadas.

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En conclusión

El Gran Hotel Budapest es una película que en manos de otro director habría sido buena, pero que en manos de Wes Anderson es magistral. El director utiliza lo mejor de sus herramientas para dirigir un casting de ensueño en una aventura divertida, con suspenso y con un momento realmente dramático, capaz de silenciar salas de cine. Es la mejor película del año hasta ahora y la mejor película de Wes Anderson, es una cinta imperdible, hermosa y hecha con toneladas de cariño. Si tuviera que decir algo malo de esta película tendría que decir que algunos de esos maravillosos actores son sub-utilizados, pero entonces estaría siendo quisquilloso.

GHB_4805 20130117.CR2Así es, Jude Law también está en esta película.

 

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