Érase una vez una armónica


Junio 15, 2013

El problema con el cine de género es que elabora más cantidad que calidad (siempre fue así). Desde hace un tiempo están de moda los superhéroes, hace cuatro décadas se veían vaqueros  hasta el hartazgo. Caballos, indios y balas por doquier. Una completa invasión de espuelas y cuero. Pero como en cualquier producto que se fabrique en masa, siempre sale una buena idea al rescate. Para el caso existen algunas joyas del señor Sergio Leone, por ejemplo las famosas El bueno, el malo y el feo y Érase una vez en el oeste, entre otras.

Esta última cinta debe la mitad de su éxito a Ennio Morricone, compositor musical quién fuese un fiel compañero de aventura de Leone durante su carrera. De una vasta producción y un guion muy bien tejido, es indudable que el sello de la película sea su musicalización, una armónica cargada de drama en un panorama donde son más los silencios que los diálogos. Un filme que condiciona al público con su paisaje sonoro.

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El pequeño instrumento encarna en un misterioso personaje, un joven Charles Bronson (en lo que fueran probablemente sus mejores años de vida como actor) de mirada fija y certera, sin interés por un protagonismo que termina llevándose por completo. El tipo de persona serena y llena de calma, capaz de matar a seis hombres con una bala, los ojos cerrados y una mano atada.

Con un impactante Henry Fonda masacrando una familia en su rancho. Y la épica: – Keep your loving brother happy -, Érase una vez en el oeste es una historia que enseño a las futuras duplas del cine: director-compositor, que por encima de sus actores, el show se lo puede llevar la música.

http://www.youtube.com/watch?v=QqTfBysL0wE

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