J.J. Abrams al rescate de la flota estelar


julio 11, 2013

Star Trek es tan gringa como la NFL. De ahí que el grueso de su fanaticada sea estadounidense. A diferencia de por ejemplo Star Wars, la otra gran franquicia de la ciencia ficción que tiene seguidores hasta en el último rincón de Lituania. Y esa creo yo,  ha sido desde siempre una de sus grandes desventajas.

En lo personal nunca me atrapo el universo de Viaje a las estrellas, no es el tipo de ciencia ficción que se disfruta apasionadamente como Alien o The Matrix (la primera). Es más como una fantasía contemplativa. Ahora, si bien comprendo la inconformidad de los fanáticos al ver como J.J. Abrams le dio un vuelco a la historia (pues yo me sentí igual en IronMan 3 con el tratamiento que le dan al mayor enemigo del superhéroe), hay que ser honestos, el tipo dio en el clavo. La historia necesitaba un aire nuevo. El joven director, bastante conocido por su serie Lost, sabe lo que hace y tengo fe en que su nombre será el sello de buenas producciones.

Entretenimiento de calidad, esa es la mejor manera de describir la secuela del tan esperado reboot que empezó en el 2009. Me atrevo a decir que este señor ha demostrado que sabe manejar grandes presupuestos al igual que Chris Nolan (mucho dinero, sin sacrificar una buena historia). Y una muy buena elección en el reparto (así como el director del caballero oscuro). Cada actor esta hecho a la medida de su personaje.

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Grande el capitán Kirk, a quién siempre golpean porque nunca piensa antes de actuar; por Spock, que es casi que el sueño nerd encarnado, un hombre de inteligencia super desarrollada, con entrenamiento de Marine y con una hermosa mujer de ébano a su lado. Y por supuesto por uno de los mejores villanos de la ciencia ficción, el monumental John Harrison (interpretado por Benedict Cumberbatch), con su monstruosa voz y de colosal figura, este hombre es el tipo de malvado que todo niño quisiera ser cuando grande (incluyéndome a mí).

Mucha acción en su punto perfecto,  no hay secuencias de relleno ni peleas sin justa razón. J.J. Abrams es un claro ejemplo de que en Hollywood aún existe talento.

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