Jurassic World: “Esta gente nunca aprende”


junio 13, 2015

En Jurassic World los dinosaurios ya no emocionan a los asistentes del legendario parque imaginado por John Hammond; tras dos décadas la gente perdido la capacidad de asombro y requieren cada vez de criaturas más espectaculares, aterradoras, rimbombantes para ser cautivados. Lo mismo se puede decir de la industria del cine y esta cinta es evidencia de ello.

Lo primero (e inevitable) que hay que decir sobre esta cinta es que carece de la magia de la original Jurassic Park de 1993 (Steven Spielberg), lo cual es bastante obvio, casi predecible. Lo segundo es que es una película de monstruos. Carece del corazón de la primera película y en vez de hacernos sentir que los dinosaurios son criaturas atrapadas en contra de su voluntad en un mundo que les es ajeno (obligando al espectador a cuestionarse el mérito de los científicos en un marco moral) nos propone a máquinas asesinas más cercanas a la tradición de películas como Godzilla ó Cloverfield. Esto significa que los dilemas morales son mínimos, que lo importante es el show visual, la acción frenética y claro, los efectos especiales.

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Para terminar con las comparaciones mencionaré que aunque la banda sonora de esta película fue compuesta por el genial Michael Giacchino utiliza piezas tomadas de la legendaria composición de John Williams para la cinta original, lo interesante es que el tema central suena cuando se nos presenta por primera vez el parque, que puede ser una gran obra arquitectónica-digital, pero no es nada en comparación a la escena en la película original en la que los protagonistas (y los espectadores) ven por primera vez a los dinosaurios. Aquí los animales prehistóricos no son el alma, son una herramienta.

En esta película, dirigida por Colin Trevorrow (Seguridad no Garantizada, 2012), el parque que John Hammond comezó en 1993 es una realidad. Ubicado en la misma Isla Nublar que conocimos hace veintidós años es un sitio de ensueño, con tecnología de punta y con millones de visitantes al año. Es un lugar dónde un gigantesco mosasaurio devora a diario a un tiburón blanco ante miles de espectadores.

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Como mencioné en la entrada la atención del público ha venido decreciendo por lo que el heredero de Hammond, el multimillonario Simon Masrani (Irrfan Khan) ha dado luz verde al genetista en jefe, Dr. Henry Wu (BD Wong, único miembro del reparto original que regresa) para que cree un nuevo dinosaurio, una suerte de monstruo de Frankenstein producto de la mezcla genética de distintas criaturas. El resultado es el terrible, super inteligente y lleno de recursos: Indominus Rex (Si el nombre le parece ridículo, no está solo, los personajes piensan lo mismo).

Lo que sigue es obvio, la criatura logra escapar y es responsabilidad de la directora del parque: Claire Dearing (Bryce Dallas Howard) resolver la crisis en la que además resultan involucrados sus sobrinos Gray (Ty Simpkins) y Zack (Nick Robinson) que han quedado atrapados en medio de la jungla. Acompañándola en esta aventura está Owen Grady (Chris Pratt) un ex marine, ahora domador de velociraptores, que es un Indiana Jones contemporáneo. Y es aquí dónde la película encuentra uno de sus puntos más discutibles: Claire aparece durante la película vestida con su traje corporativo, caminando en tacones por la jungla, lo cual la convierte en un anticuado cliché de las películas de héroes machos de los 60. Como si fuera poco, la película parece esforzarse en mostrarla como una persona que a pesar de tener el cargo más poderoso en el parque no es exitosa porque no ha “tenido tiempo para tener hijos”. Y aunque al final se hace cargo de rescatar a los niños y a Owen, que hasta ahora ha sido su rudo y estereotípico salvador, el daño ya está hecho, su personaje parece ser una broma anticuada.

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Pero no todo es malo, por supuesto que no. Cuando presentí en los trailers que Owen tendría domados a los velociraptores supuse que será un tema risible, sin embargo está puesto de manera que resulta creíble y hasta identificable. La ciencia es tratada con ligereza, hay hologramas por doquiera y el ya mencionado híbrido genético es un espanto para los arqueólogos (aunque me agradó la mención que hace el Dr. Wu acerca de que los clones no son puros por lo que las criaturas no son científicamente correctas, sino que han sido modificadas para acercarse al imaginario del público).

La acción es increíble, los únicos momentos en los que se detiene es cuando la atención pasa a los niños que por desgracia nunca terminan de tener un arco del todo convincente. Hay suficientes dinosaurios como para hacer el pláceme del espectador y las locaciones lucen tan hermosas que uno casi desearía que el parque existiera para poder visitarlo, hasta que los asistentes empiezan a morir, claro. El clímax de la cinta es un espectáculo de dinosaurios digitales que le dejará con la boca abierta. De manera que solo por esto vale la pena verla, aquí no hay dilemas morales, el Indominus Rex es el villano, los humanos los héroes; así de simple. Si le gusta la acción y la aventura, esta es la película para usted.

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Los efectos especiales son casi siempre perfectos con algunas obvias excepciones. Hay bastante humor, aunque muchas veces se siente fuera de lugar (especialmente el chiste sobre el atuendo de Claire por parte de Owen). Las actuaciones son suficientes, Chris Pratt como siempre se roba el show, su carisma en escena es difícil de rivalizar. Los personajes secundarios van desde Hoskins (Vincent D’Onofrio) que es poco más que una caricatura hasta Barry (Omar Sy) que se encarga de darle urgencia y peso a las escenas que involucran a algunos de los dinosaurios.

Hay mil referencias a Jurassic Park, algunas obvias otras lo suficientemente oscuras y ocultas como para hacerle sentir orgulloso si las detecta. Es obvio que el director quizo remitir a la nostalgia y no me parece algo negativo, yo disfruté mucho de reencontrarme con paisajes conocidos y escenarios familiares.

En conclusión

En un punto de la película, cuando se le revela la creación del Indominus Rex, Owen dice: “Esta gente nunca aprende”. Lo mismo se puede decir de los cineastas, Jurassic World es más de lo mismo: acción, aventura, chistes, clichés, dos horas que lo tendrán entretenido y emocionado si intenta no pensar demasiado; pero sin la capacidad de transportarlo a otro mundo. No, ese poder le está reservado a Steven Spielberg.

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