Más allá de las colinas


octubre 2, 2013

Alina (Cristina Flutur) es una huérfana originaria de un pequeño pueblo en Rumania. Ella decide visitar a su amiga de toda la vida, Voichita (Cosmina Stratan), una monja que vive en un convento en el mismo pueblo en que crecieron. La idea de Alina es volver con Voichita a Alemania con un dinero que tiene ahorrado y trabajar con ella en un crucero durante algunos meses para ganar mas dinero y vivir juntas.

Hay que tener en cuenta que es un convento en la mitad de un pueblito rumano, asi que no hay nada que hacer aparte de las labores propias del lugar: recoger vegetales, huevos, hacer reparaciones  y por supuesto rezar.  Cualquier persona se aburriría en ese lugar, y es esto precisamente lo que pasa con Alina.

Voichita no quiere dejar su vida para irse con su amiga. Alina por su parte no tiene a nadie mas en la vida, además de un hermano que es retrasado mental. Es aquí donde empiezan los problemas, ya que en su intento por hacer recapacitar a su amiga, Alina comienza a cuestionar todas las reglas y costumbres del convento.

En este punto entiendo si cualquiera que este leyendo esta reseña se sienta con mas ganas de ir a sentarse en un hormiguero que de ver esta película.  Suena aburrida y para muchos puede serla. Pero la verdad es que si uno se mete dentro de este mundo silencioso, simple y extremadamente calmado (casi aburrido), puede llegar a entender las emociones de los personajes.  Los motivos que los mueven y las reacciones que tienen se ven justificados una vez que uno se mete en el cuento. Y toda esta paciencia tiene una recompensa con uno de los finales mas  inesperados y a la vez abruptos que he visto últimamente.

De verdad recomiendo esta película para todos a los que les guste una historia sencilla, pero a la vez muy bien contada, con personajes intensos y muy bien desarrollados.

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