The Raid, Redemption: Bala, pata y puño por montones


febrero 28, 2014

Durante el último año he encontrado que una muy buena manera de encontrar nuevas películas para ver es escuchar podcasts de cine (de allí precisamente nació la idea de crear nuestro podcast aquí en El Proyector), entre ellos uno que recomiendo bastante, Slash Filmcast.

Para hacer la historia corta, escuché que hablaban sobre The Raid 2, y sobre lo buena que es la primera parte. Lo primero que hay que notar sobre The Raid es el cartel, y como sobre este edificio dice “la mejor película de acción en décadas”, una promesa muy atrevida y que sin duda tenia que comprobar con mis propios ojos.

Debo decir que The Raid fue una excelente sorpresa.  Hace mucho tiempo no veía una película tan poco pretenciosa y que me dejara tan agradablemente sorprendido.

Y es que la historia no puede ser más simple: un equipo SWAT debe ingresar a un edificio lleno de ladrones, drogadictos, narcotraficantes y criminales en general para eliminar a su dueño, el jefe la mafia en toda la ciudad.  Él usa este edificio como su sede de operaciones y alquila los apartamentos a cualquiera que tenga negocios turbios, sabiendo que la policía nunca va a ser capaz de tener éxito en una redada en ese lugar. Rama, el protagonista, es un policía joven que deja a su esposa embarazada en casa para enfrentar esta misión.

Si, efectivamente la película es un cliché tras otro: el coronel de la policía que es un burócrata que nunca ha visto nada de acción en su vida, el mafioso extraordinariamente malo con sus secuaces malignos, el malo que es una maquina de pelear casi inmortal y que no importa qué tantos golpes le den o a cuántos enemigos enfrente, el tipo sigue peleando más que un gato atrapado (gracias a Daniel Saenz por la analogía).

Pero todos estos clichés son parte del encanto de la película y al final uno termina con la satisfacción extraña de que vio una película que no le va a aportar nada a su vida, pero que logró cumplir con su promesa: ser la mejor película de acción en décadas.  Vamos a tener que esperar a ver la segunda para ver si le quita este apelativo a la primera parte.

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